Mi amigo el vagabundo

Se llama Juan,tiene 69 años (68 dicen que aparenta) y duerme en la calle,bajo los arboles,en la ciudad,con los gorriones,los gatos negros,y los perros sin amo.
No tiene miedo porque, por no tener,no tiene ni eso.Se lava con el agua de los charcos y se seca la cara a manotazos.Jamas pide dinero.Vive de propinas,pero nunca de limosnas.Es un pobre limpio por dentro y por fuera.Prefiere como cama los alcorques de los arboles antes que una cama de asilo,porque,segun Juan,de alli se sale con piojos y ademas te hurtan lo nada que tienes.Juan dice que la mayoria de los pobres vagabundos o vagabundos pobres,son gente peligrosa,nada educada,sin apenas principios ni ideales o algo generoso por lo que luchar.Dice Juan que la pobreza, como profesion,hace a la gente egoista,recelosa e incluso -oh paradoja- avara,porque cuanto menos se tiene,segun el,mas se teme perder ese poco.
Juan sonrie casi de continuo:Parece un hombre sin grandes problemas,que bastante problema es ya ser hombre.Por otra parte, Juan asegura que las caras tristes espantan a la gente.Que bastante tiene cada uno para que encima les vayas con monsergas y jeroglificos laborales.Su larga experiencia le ha llevado a la conclusion indiscutible de que la ayuda se recibe cuando no se pide,y que esta ayuda es mayor cuando le das menos importancia,o cuando te acercas a los otros con la careta de sonrisa,para que no se vea la cara de  la tristeza.
Parece ser que Juan posee una familia en grados secundarios,que prefiere practicar la ignorancia mutua.Juan podria pasar largas veladas junto al mar,que es por donde ellos residen,a cambio de perder el libre bostezo,el ronquido a pierna suelta,el rascome cuando me pica,y el miro adonde me parece y a quien me parece cuando me parece.Juan me dice que el es un vago circunstancial,porque no quiere ser pieza ni pasto de la maquina borreguil.Pero que cuesta mucho trabajo no trabajar,ni cuando lo habia,ni cuando no lo hay.
Alguna vez he cometido la insensatez de ofrecerle a Juan mi casa y mi techo,y parte de mi plato.Me arrepiento sinceramente porque eso es una ofensa en las almas de esos Juanes.Son de una raza diferente a la nuestra.Y si tienen poco,no es porque ello sea una consecuencia,sino un principio.Y lo poco que tienen suele ser mas que suficiente,y aun a veces sobra.
Yo suelo acostarme tarde.O muy pronto, porque suelo hacerlo en la muerte de la noche o al nacer el nuevo dia.Y casi todas las veces,antes de abrir la puerta de mi portal,me asomo a ver a Juan que dormita entre cajas de carton,bajo el mismo arbol,cuando ya los gorriones comienzan a alborotar.Y en mas de una ocasion les he tenido que chistar para que apaciguen tanto escandalo.
Porque no quiero que despierten a Juan,mi amigo vagabundo.   
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